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28 octubre, 2009


Gracias a todos por estar ahí... El poema vuestro es, sin duda, INMEJORABLE



Alma trashumante…
¿A qué sabe el alma?
-yo-
-tú, tú, tú-
-yo, yo-
-nosotros…-
¿Negar la verdad es creer en nada?
Tal vez, la complicidad
-¿o la hostilidad?-
No.
Luz. Más luz, por favor.
¿Qué tocará esta noche?
¿Cena o naufragio?
Quizá, si tuviera sólo tres patas
Pincharía un poco menos…
-sería mi tridente-.
La cuestión será…
¿Sentir en voz bajita?…sí
Sentir en voz bajita.
¿Los pájaros son nubes que sangran?
¿las gaviotas estornudan constipadas?
Porque…
“Yo también soy Evaristo, ¿sabes?”
Y tu temblor me ha sacudido tanto
Que ahora, casi, no sé
Cómo volver hasta casa…
Lo olvidé

22 octubre, 2009



No me gusta hablar de cosas sin sentido aparente. Tampoco me gustan las referencias. Aunque me encanta escuchar -por lo mucho que aprendo siempre-, a veces también extraño algún oído dispuesto, alguna mirada posada solamente en la palabra –sin más-. Me gusta estar sentado conmigo mismo y que nadie me pregunte “¿dónde andas?”. Me gusta mirar el ritmo de la calle desde mi ventana. A veces me molestan ciertos comentarios y no encuentro las razones. Me gusta mirar a los niños (siempre sonríen y me devuelven la ojeada). No me gusta sentir que quien me habla expone sólo contrarios. Prefiero el Uno al grupo. Me gusta pasearme por la casa, mirar al suelo y recitar sin decir nada. También me gusta dejar de hacer y observar largo y tendido a mis animales. No me gustan los tonos de voz altos. Tampoco los adornos (casi de ningún tipo), ni los disfraces. Me gustan el negro y el azul y detesto el rosa. No me gusta sentir el paso tiempo. Ni pensarlo. Me gusta que los libros me emocionen. Que el silencio acompañe. Las paredes blancas, la luz cuando amanece, dormir con una hoja de la ventana abierta en invierno, el tacto de alguna ropa, tumbarme en el suelo, cerrar pocas puertas en la casa (tal vez sólo la de la calle), mirarme en el espejo hasta que parezco otra persona, mascar chicle, el café.
Me gusta descubrir, por encima de todas las cosas…

15 octubre, 2009



CARTA V


Gritar ya no es bastante. La espera termina venciendo al sueño, a los deseos de abrir los ojos y poder verte entera ¿Dónde estás que no te encuentro? ¿Has decidido huir por miedo o simplemente hiciste las maletas con ganas de mirar nuevos paisajes? Cada anochecer llamas a mi puerta y apareces más real que nunca ¡Te ves tan linda en este nuevo contexto! Y pongo, como el que no quiere la cosa, palabras que quisiera oír sonar desde tu boca; y te disfrazo a merced de mis deseos, mis ansias por saber que estás muy cerca, con telas que yo mismo cosí para adornarte. Lo sé. Soy un loco sin remedio. Me hace feliz crearte de la nada, tomar por afición los barros de mi mente y moldearte a imagen y semejanza de la mismísima Cleopatra.
Si de verdad tanta imagen fuera cierta creo que ni siquiera sabría adorarte como mereces.
Me contenta únicamente narrarme historias. Dividirte como si tú fueses verdadera sólo en parte y vivir para esperar que algún día (no sé cuándo) aparezcas, te plantes frente a frente y me digas que me amas sobre todo lo que es humano.

PD. La imaginación enferma nunca encuentra límites.



(Avance de la próxima novela)

12 octubre, 2009





No hay luz en cualquier luz y todo brilla.

¿Acaso no es ya luz la anochecida,
Las olas que, en la mar, se arquean graves
Y acogen, en su ser, hasta la fecha:
Las aves, la bondad, la gente en calma?

¿Y no es también fulgor la risa humana,
El verbo bienhechor, la mano absuelta,
O aquella sensación de andar sin rumbo
Y toda esa quietud que, a ratos, vuelve?

Por eso cada noche me despierto
Y miro, sin saber, hacia lo alto:
La luna en lo cubierto me recuerda
Que no todo lo oscuro suena grave
Ni toda la verdad suena a flaqueza
-Depende, si es así, del ojo absorto,
Del pecho que, sin luz, busca señales-.

08 octubre, 2009



Asirse con fuerza es la forma
De parecer que estás vivo:
No hay renuncia sin castigo
Ni espacio sin desalojos.

06 octubre, 2009

Para que entren cosas nuevas hemos de deshacernos de cierto lastre: ciertos colores, ciertas dudas, cierto estar sin voz ni voto.