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29 junio, 2009






Hoy es mi cumpleaños y, por tanto, algo muy mío...




No hay por qué, amigo,
Después de tantos años
De guerras esculpidas
-sin ciertas herramientas
Templando la batalla-,
Rendirse porque obliguen
Ni obviar porque sean ellos
Los únicos que asientan.

No hay por qué, ya digo,
Dejarse hacer a antojo
Ni darles tregua alguna
Si no es para vencerles
Y hacerlos hombres libres…

Lo que hay, no dudes,
Es todo lo que miras y describes,
La vida reclinada en cada patio,
Los sueños…
El verso y cada uno de tus pasos,
La ternura…
El fiel que, como tú, sabe de luchas,
El amo sin disfraces,
El poeta.


23 junio, 2009



-I-

No tengo sino un único estertor que habla de aquello,
De todos esos días de hacer sin tener ganas,
De oír porque te piden que calles y ahora escuches
Y obrar como si todo no fuese más que un debe.

No siento, aunque quisiese, las últimas razones,
Vivir resquebrajado, a veces, te perfora
Y, entonces, sólo gritas,
Te ofuscas,
Te cabreas,
Y entiendes que esos años son todo una mentira
Un verbo desleal,
Un fallo absurdo.

14 junio, 2009



Todo el mundo tiene un sueño en la mesilla.
Una frase que retoma
Porque el tiempo no le deja
Despedirse sin recelo
-¿y si aquello hubiese sido?-.
Todo el mundo
-no lo dudo-
Tiene historias, más historias encubiertas,
Enunciados, casi siempre, prorrogados
Una ingrata sensación de no haber hecho
Y un litigio personal consigo mismo…
-¿dónde habito?-
Todo el mundo reconoce, intempestivo,
Que hay miserias que jamás se van de balde
Añoranzas que decrecen con el tiempo
O canciones que ahora suenan de otro modo
Porque, al cabo, el hombre es tan solo un hombre
Temeroso de ejercer y verse libre.

04 junio, 2009

Me gustaría saber algo
Sobre el trámite, sin paz, que es esta vida.
Saber de qué manera uno se sienta
Y aprende, -sin sentirlo-, que, de hacerlo,
Jamás hubiese sido provechoso…

Qué será -¿por qué no?- de esta materia,
Este pulso sin compás,
-a ratos mustio-,
Este verbo, este sin ser, aquella mesa,
Cualquier tiento, seducción,
Cualquier memoria…

Me gustaría saber y, sin embargo,
A veces no pretendo saber nada
Ni obrar como hasta aquí,
Ni hacer de adulto,
Ni hablar de que esta voz quizá no exista
Porque, -esta es la verdad-, saberlo cansa.


(A partir del poema "Me gustaría saber"
de Luís Felipe Comendador)

03 junio, 2009

Aquí tenéis vuestro poema de anoche, el que entre todos construísteis -naranja y verde; cocido a fuego lento en una noche mágica...
Muchísmas gracias por vuestra compañía y vuestro calor




Tu voz se fue en el plenilunio de esta noche…
-porque es magia-
Como un animal ansioso,
Una mancha de hielo verde,
Perdida,
Sin raíz…
Como una mariposa ante el viento
-o la nostalgia-
¿Eres capaz de expresar lo que sientes
Sólo con las manos?
Entre nosotros,
El arco iris del idioma se esconde bajo la luz,
La fe de la improvisación,
El surco diario…
¿Sentir sin dejar de sufrir o no sentir
El grito desesperado del que nada en la tristeza?
Yo quisiera desear estar despierto
Porque sólo se sueña una vez
Y escribir en el cuaderno de tu carne
Mi amor para que no se pierda…
¿Sabes?
Como las páginas amarillas de un libro que descansa,
Olvidado,
En una estantería,
Así el amor no entiende de tiempos,
No conoce razón alguna…
Sólo permanece escrito en algún lugar de la memoria…

02 junio, 2009




El resultado, tras la lectura en ConTenedor, de vuestras tarjetas -lo que, entre todos, escribísteis-:


Perdí la calma hace siglos.
No logro sacar de nada de aquí dentro…
Sin embargo,
Hoy he tendido un millón de lágrimas
Con la esperanza de que el sol
Se las lleve para siempre
Y me haga el Uno redimido…
Hoy he lanzado mi grito al aire
Soñando con que un día se entrecuele
Por cada una de las rendijas del mundo.
Como un cauce…
Una vida…
Una simple cucaracha
Que no hace el amor ni es poeta.
Sólo corre por el suelo
Buscando su explicación,
Su sino…
Hacia atrás y hacia delante,
Entre zozobras y báculos.
Perdida, como siempre,

en lo grotesco de la noche,

frustrado por lo hermoso:
“la alegría de la huerta
Y la pena hecha persona”