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12 octubre, 2009





No hay luz en cualquier luz y todo brilla.

¿Acaso no es ya luz la anochecida,
Las olas que, en la mar, se arquean graves
Y acogen, en su ser, hasta la fecha:
Las aves, la bondad, la gente en calma?

¿Y no es también fulgor la risa humana,
El verbo bienhechor, la mano absuelta,
O aquella sensación de andar sin rumbo
Y toda esa quietud que, a ratos, vuelve?

Por eso cada noche me despierto
Y miro, sin saber, hacia lo alto:
La luna en lo cubierto me recuerda
Que no todo lo oscuro suena grave
Ni toda la verdad suena a flaqueza
-Depende, si es así, del ojo absorto,
Del pecho que, sin luz, busca señales-.

4 comentarios:

David dijo...

Te veo muy cómoda en el "nuovo stilo".

Y me gusta mucho.

Beltrán Laguna dijo...

muchas gracias por tu comentario

seguimos leyéndonos

Hârum dijo...

No me había parado a pensar eso de que también la luz del anochecer es luz. Me gusta también. Saludos.

Arruillo dijo...

Es cierto, hay luz donde menos nos esperamos.
Brillante composición.
Un beso