Yo tengo una fachada que me anula.
Un gesto que se hace,
Se crece,
Se moldea,
Y engaña a todos esos
Que, piensan, soy airado.
Yo tengo una verdad que, a veces, cansa,
Incluso para mí, que soy quien hablo;
E intento, sin señal, salir a flote,
Hacerles entender que no por gusto
Defiendo tan tenaz que hacer de bueno
No es sólo convencer a quien más duda.



9 comentarios:
Nada, María, hay que tener canas, llevar perilla, vestir de traje, usar bastón y fumar en pipa. No importa que luego no escribamos versos...¡Qué va! Si hacemos todo eso que te digo, seríamos poetas, jaja!
Un abrazo.
Y el sombrero, no se me olvide el sombrero, que es otro complemento importante.
Al final ni nosotros mismos sabemos quienes somos. Lo que creemos que somos, y lo que los demás ven. Es complicado mantener una coherencia entre el ser y el estar.
No sé si lo he acabado de entender, pero me ha gustado lo que he leído y me ha hecho reflexionar.
Saludos.
Al final ni nosotros mismos sabemos quienes somos. Lo que creemos que somos, y lo que los demás ven. Es complicado mantener una coherencia entre el ser y el estar.
No sé si lo he acabado de entender, pero me ha gustado lo que he leído y me ha hecho reflexionar.
Saludos.
Al final ni nosotros mismos sabemos quienes somos. Lo que creemos que somos, y lo que los demás ven. Es complicado mantener una coherencia entre el ser y el estar.
No sé si lo he acabado de entender, pero me ha gustado lo que he leído y me ha hecho reflexionar.
Saludos.
Me apetece dejarte aquí un poema del próximo libro, del que ya te ínformé en e-mail, así como de que pronto te llegará el Matasellos que corresponde al trueque que acordamos.
Abrazos.
***
CONSIDERANDO
Considerando este misterio
de la existencia,
sientes el terror del misterio
de la existencia
y la esperanza del misterio
de la existencia.
Luego, clara, ves el misterio
-que no hay misterio-
y abandonas todo terror,
toda esperanza,
considerando que soy voz,
tu voz, mirada.
***
Publicar un comentario en la entrada