
Me lo dijo Hugo. Sí, sí, como lo cuento. Me dijo que aquel frasco, aquel tan pequeño como los dedales de porcelana que cada día mirábamos en la tienda de Herminita, en el escaparate que daba al bingo; contenía, debajo de la tapa, todos los secretos que nunca le había contado a nadie. Y, ¿sabes dónde lo encontré?, me preguntó. Estaba justo ahí, en tu ombligo.
(¿Alguien se anima a escribir una microhistoria? El ombligo... he ahí el quid)



3 comentarios:
No es publicidad gratuita. En mi blog se pueden encontrar micro historias, microrelatos...
Este, en concreto, me ha encantado.
el ombligo..pasaba por allí, y me detuve a ver no se qué, cuando de lejos se escuchaba como de costumbre tu voz apurada..." que si la mañana permitía paseo, que si las compras era mejor hacerlas por las mañanas, que si pun si pan, bla, bla, bla...."
Yo mientras tanto hacía y tu ni enterado, mientras tanto mi oreja pegada a la caracola de tu ombligo y de lejos tus excusas como en una letanía.....bla, bla,bla,....
"¡Mira, papi! - chilló la niña a su padre arrastrándole de la mano - hay un pajarito en el ombligo del árbol!"
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