
Nadie dicta ni ordena mis palabras
Más allá de todo el duelo que habla
Ahí dentro…
¿A que, si no, esta angustia;
Este verso que me sigue
Estas voces siempre viejas
Y esta fe que me conmueve
Como el ruego de un penado?
Nadie dicta,
Créeme,
Esta palabra cansada
De querer salir huyendo
Y explicar, sin medio alguno,
O resolver, cara a cara,
Lo que a base de reyertas
No ha hecho más que abrir distancias…
Porque todo,
Mientras nadie asuma el riesgo,
No es si no aquel subterfugio
Donde cada verso inane
Termina por confundirse
Con dictados expropiados
Posesiones divididas
Y voces clamando un dueño…
Más allá de todo el duelo que habla
Ahí dentro…
¿A que, si no, esta angustia;
Este verso que me sigue
Estas voces siempre viejas
Y esta fe que me conmueve
Como el ruego de un penado?
Nadie dicta,
Créeme,
Esta palabra cansada
De querer salir huyendo
Y explicar, sin medio alguno,
O resolver, cara a cara,
Lo que a base de reyertas
No ha hecho más que abrir distancias…
Porque todo,
Mientras nadie asuma el riesgo,
No es si no aquel subterfugio
Donde cada verso inane
Termina por confundirse
Con dictados expropiados
Posesiones divididas
Y voces clamando un dueño…



4 comentarios:
Hola María, llegué a tu blog por recomendación de Ovidio y Garcialso, yo sé que cantas.
Te leo siempre que puedo con mucho interés, te animo de veras a que continúes en tu trabajo sin desmayo.
Un abrazo
Amiga seguimos clamando, seguimos escribiendo, aunque , a veces, sinamos que el desánimo invade los cimientos y envenena la médula. Un abrazo, poeta
Es la primera vez que llego a tu página y no va ser la última en razón a lo que he leído. Un saludo poético de alguien que entiende bien el significado de los versos.
Suerte
Publicar un comentario en la entrada