La forma en que siempre huyesNo hace más que confundirme como antaño.
¿No has pensado que entre tantos escondites
En el fondo no hay manera
De huir sin dejar vestigios
-Resabios de lo que amamos-?
La vida no se mece a nuestro antojo,
Créeme.
A veces pretenderlo no es bastante
Para obviar al desconsuelo
O despojarse del peso
Que supone abrir el alma
Y descubrirse ante el mundo…
Ya ves,
Ahora sé que lo más fácil
No es dejar pasar el tiempo…
¿Por qué aspiras a un olvido
Que no entiende de tragedias,
Ni de noches sin descanso,
Ni de angustia consumida
Más allá de tanto absurdo y
Tantas pasiones gastadas?
Así no se apura nada,
No se entienden los latidos
De un querer que no habla nunca
Porque vive recluido
De sí mismo y de su nombre…
-Aquel que jamás pronuncias
Por miedo a saberte herida-.



2 comentarios:
Rotundo, me gusta. Un abrazo
Precioso. María, ¿dedicas estas palabras a Carlos?
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